Colchón Cuna

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Guía para elegir del Colchón de Cuna adecuado

Un colchón de cuna es de vital importancia para que tu bebé duerma de forma saludable y descanse de forma efectiva.

Los bebés pasan hasta 15 horas al día durmiendo y los niños pequeños hasta 10 horas. Incluso cuando los niños son más mayores, las horas de sueño necesarias siguen siendo altas en términos comparativos. Para que el bebé duerma bien es de una importancia capital contar con un colchón para bebés de calidad.

Índice

  1. Sueño seguro para tu bebé
  2. Propiedades esenciales
  3. Características adicionales de calidad
  4. Materiales a tener en cuenta
  5. Los accesorios
  6. Lista imprescindible para elegir el colchón perfecto

1. Sueño seguro para su bebé

Durante la infancia, el sueño es el alfa y el omega, ya que contribuye al bienestar físico y emocional de los pequeños. Mamá y papá deben ocuparse de que sus hijos duerman sin molestias, arropados y sobre todo seguros. Especialmente en los seis primeros meses de vida, esto significa que:

  • Cuando duerman, en la habitación del pequeño debe haber una ventilación adecuada.

  • De noche y de día, el entorno que rodee al bebé debe estar libre de humo.

  • La temperatura ideal para la habitación del pequeño mientras duerme es de entre 16 y 18º C.

  • El bebé no debe pasar calor excesivo o respirar CO2, por lo que es importante que el colchón sea transpirable.

  • La postura más segura para que duerma el bebé es la posición dorsal.

  • Es preferible no utilizar un gorrito para la cabeza.

  • En la cuna no deben depositarse ni juguetes, mantas o cojines.

  • Además, los padres deberían emplear un saco de dormir para su bebé.

Estudios científicos han demostrado que la probabilidad de la denominada "muerte súbita" cae drásticamente si se cumplen estas normas sencillas. Además, gracias al uso de los vigilabebés, mamá y papá pueden echar un vistazo al bebé mientras duerme.

Permeabilidad al calor y transpirabilidad

Los colchones para bebés deben ser transpirables, es decir, que dejen pasar el aire. De este modo se evita que se acumulen calor y CO2 exhalado y también permite una ventilación suficiente. Este aspecto es especialmente importante en el caso de niños y bebés, ya que todavía no pueden regular de forma efectiva su propia temperatura corporal.

Dado que la espuma que se emplea como material principal en la mayoría de colchones para bebés, la razón es que aísla el calor y es apenas transpirable, casi todos los modelos cuentan con elementos de ventilación especiales. Estos canales de ventilación verticales o cámaras de ventilación garantizan la circulación del aire. Las superficies de modelos de calidad alta disponen además de una estructura en forma de onda o surcos para mejorar el efecto de los canales de aire.

Un colchón de bebé con surcos horizontales debería disponer también de canales verticales, ya que por sí solos estos surcos y ondas no ofrecen transpirabilidad suficiente.

En el momento de la compra, mamá y papá deben procurar comprar un colchón que sea suficientemente sólido. Con tres meses de edad, los bebés ya tienen fuerza suficiente para mover la cabeza y hasta los siete meses aprenden a girarse sobre el estómago solos. Si el colchón es suficientemente sólido, los bebés se hundirán un máximo de 3 cm en el mismo. De este modo se evita que nariz y boca queden tapados si el bebé está boca abajo.


2. Propiedades esenciales

Da igual que el bebé se mueva mucho o duerma tranquilamente: el colchón debe ser extremadamente duradero y de calidad alta para resultar funcional a largo plazo.

Al mismo tiempo, el colchón debe ofrecer la comodidad suficiente para que los niños disfruten del descanso que tanto necesitan a tan tierna edad. Por tanto, los colchones para cunas deben disponer de las siguientes propiedades:

  • No deben ser ni demasiado pequeños ni demasiado grandes para la cuna en cuestión.

  • Deben ser suficientemente blandos como para garantizar un sueño reparador.

  • Debe ser suficientemente duro como para sostener suficientemente el cuerpo del bebé.

Los colchones para bebé deben cumplir con todos estos criterios, ya que los bebés deben poder dormir durante períodos largos: no solamente de noche, sino también durante las siestas.

El colchón para bebés puede contribuir al crecimiento óptimo del niño para que durante el crecimiento la columna vertebral se desarrolle correctamente

Tamaño correcto del colchón

El criterio más sencillo a la hora de elegir un colchón para bebé es el tamaño que se ajuste a la cuna. Las medidas más comunes para bebés y niños pequeños son 120 x 60cm y 140 x 70 cm, mientras que en el caso de los niños más mayores es de 90 x 200 cm. Los colchones especiales para cunas y camas auxiliares son más pequeños.

En términos generales, si el bebé tiene menos de 10 cm para la cabeza o los pies, es el momento de comprar un colchón más grande.

Mamá y papá deben procurar elegir un colchón que se ajuste al bastidor. Si el colchón es demasiado grande, no entrará bien entre las barandas y no ofrecerá una superficie plana. Si el colchón es demasiado pequeño, puede darse el caso de que los brazos o piernas del bebé queden en el hueco entre el colchón y el marco.

Las medidas de colchones y somieres están estandarizadas. De este modo resulta fácil y rápido encontrar el colchón adecuado para la cuna según el fabricante. Prácticamente nunca hacen falta medidas especiales en los modelos de cuna más habituales.

¿Qué grado de dureza es el adecuado?

En el caso de los colchones para adultos, existen cinco grados de dureza: desde los colchones más blandos con dureza H1 (hasta 60 kg de peso) hasta los de dureza H5 (más de 130 kg). En el caso de colchones para niños y bebés no existe tal diferenciación, ya que los niveles de dureza siempre están por debajo del H1.

Nota: En las descripciones de producto los fabricantes dan recomendaciones según grupos de edad para la dureza del colchón.


3. Características adicionales de calidad

Cuando mamá y papá hayan encontrado algunos colchones para el bebé que se ajusten al tamaño de la cuna y que no sean ni demasiado duros ni demasiado blandos, podrán refinar aún más la búsqueda. Con echar un vistazo a las indicaciones de los fabricantes se pueden identificar algunas de las características clave de calidad. A menudo supone un precio superior, pero contribuyen a la durabilidad del colchón, a la comodidad y a la salud del bebé.

El borde de seguridad ofrece una protección adicional

Para ejercitar el ponerse de pie y caminar, hasta los 15 meses los bebés empiezan a ampararse en muebles. Los barrotes de la cuna les vienen especialmente bien, pero si los bebés se ponen de pie en el borde del colchón, éste puede ceder, lo que puede hacer que el bebé resbale en el espacio entre el colchón y los barrotes.

Esto se puede evitar con un borde de seguridad reforzado. En este caso se trata de un borde lateral especialmente robusto que se comprime menos. La idea es garantizar la seguridad suficiente necesaria en los primeros intentos de ponerse en pie.

Los buenos colchones se tienen que poder lavar de forma higiénica

La funda del colchón debe poder retirarse y lavarse en lavadora a como mínimo una temperatura de 60 ºC️, para poder eliminar manchas y gérmenes, bacterias y, por supuesto, ácaros del polvo.

Al comprar un colchón o una funda por separado, mamá y papá deben procurar que la funda se pueda dividir. En caso afirmativo, se puede seguir utilizando uno de los lados de la funda para que el bebé duerma mientras se lava el otro.

Tenga en cuenta aspectos de seguridad, así como las sustancias nocivas y alérgenas

Un buen colchón de bebé no debe contener sustancias nocivas. A la hora de comprar un colchón, mamá y papá deben prestar atención al sello de seguridad en el que se confirma que no contiene sustancias nocivas.


4. Materiales habituales para colchones de bebé

En el caso de los colchones para niños, debe diferenciarse entre la funda del colchón (a menudo separable) y el material principal del mismo. En el caso de las fundas, como material se emplean principalmente tejidos artificiales como poliéster o bien otros tejidos naturales de tacto agradable para la piel, aunque más absorbentes, como el algodón.

Muchos fabricantes también ofrecen colchones con fundas de dos caras: una de poliéster para el verano y una de algodón para el invierno. Dándole la vuelta al colchón según la estación se puede cambiar la transpirabilidad y la capacidad para retener el calor del colchón. Algunos fabricantes también ofrecen colchones para niños con una cara para bebés que cuentan con una estructura granulada para mejorar la ventilación así como una cara pespuntada para que, en el caso de niños más mayores, el material de la funda no se extienda demasiado por una cara.

Normalmente, el material principal de los colchones se compone de los siguientes materiales:

  • Espuma de poliuretano
  • Espuma fría
  • Materiales naturales

Espuma de poliuretano

Los colchones de espuma, también llamada espuma blanda, están compuestos de espuma de poliuretano (PU). Son de punto elástico, de forma estable y garantizan una postura correcta. Incluso tras un uso prolongado, el material vuelve a su forma inicial sin que se formen cavidades.

Los colchones de espuma para bebés son especialmente ligeros y normalmente económicos que no cuentan con surcos, granulados ni ondas en la superficie, aunque dsí que suelen disponer de canales de ventilación verticales.

Los colchones de espuma de poliuretano son los más adecuados para alérgicos, siempre que no se hayan empleado aromatizantes adicionales en la fabricación.

Espuma fría

Los colchones de espuma fría también se elaboran con poliuretano. En comparación con los de espuma normal, bajo la presión ceden de forma homogénea. Normalmente, el núcleo de un colchón de espuma fría es complejo y está compuesto por diversas capas: en este caso se combinan diversos materiales, como capas de espuma viscoelástica que se adaptan a las diferentes condiciones de temperatura: se endurecen con temperaturas ambiente más frías y ceden con el calor corporal.

Los colchones de espuma fría también destacan, al igual que los colchones normales de poliuretano, por una alta elasticidad de los puntos. Gracias a los canales de ventilación y cámaras de aire, así como por la superficie con ondas o surcos, son especialmente transpirables. En comparación, la espuma fría es especialmente robusta y duradera, con lo que el colchón tiene una mayor vida útil y resistencia a la compresión. Estos modelos suponen también una mejor opción para los alérgicos.

Materiales naturales

La mayoría de colchones de bebé hechos con materiales naturales se fabrican con látex o con semillas de coco. Mientras que los tejidos de coco permiten regular la temperatura de forma natural y procuran un clima de sueño reparador, los tejidos de látex ofrecen un nivel de dureza cómodo. En este caso, los canales de ventilación también contribuyen a airear el colchón.

La gran desventaja de los materiales naturales, y en especial el látex, es que tienen gran probabilidad de contener alérgenos. Los padres de niños alérgicos deben poder confiar en los tests de alérgenos realizados por el fabricante o bien optar por un colchón de espuma normal o espuma fría.


5. Accesorios para colchones de cuna

Los colchones de cuna para bebés (y no tan bebés…), se definen no sólo por el material principal y de la funda, sino que también pueden adaptarse a las necesidades del día a día gracias a accesorios opcionales.

Empapadores y salvacolchones

Estos accesorios, en su mayoría pertenecen a la categoría de ropa de cuna y seon vendidos por separado, ayudan a proteger el colchón de bebé de roces fuertes o de la humedad. Los tapetes de goma y fundas protectoras de goma y plástico ayudan a evitar que tengan un efecto negativo en la circulación de aire y que afecten negativamente al sueño. Los empapadores y salvacolchones modernos emplean tejidos fibrosos robustos o incluso membranas impermeables.

Para pañales que derramen o niños que aún no aguantan toda la noche, muchos fabricantes ofrecen soluciones. Los paños antihumedad integrados en el colchón o bien capas protectoras por separado pueden resultar muy útiles. En el caso de los paños integrados, mamá y papá deben procurar que se puedan extraer fácilmente del colchón y que se puedan lavar por separado.

Fundas por separado

De forma complementaria a las fundas que no se pueden retirar también existen fundas por separado para colchones de bebé y niño que simplemente se colocan por encima del colchón. Se pueden retirar y lavar fácilmente y están compuestas en su mayoría de algodón puro con tacto agradable para la piel o tejidos mixtos de poliéster y algodón.

Para una higiene máxima, los padres pueden cubrir el colchón con fundas antibacterianas, antiácaros o antimoho.


6. Lista imprescindible para elegir el colchón perfecto

  • Dimensiones, edad y peso

    Elige la talla adecuada:

    No elijas un colchón demasiado pequeño o demasiado grande, ya que podría ser irregular o los niños podrían pillarse los dedos entre el colchón y el somier

    Tamaños estándar de colchones:

    • Para bebés y niños pequeños: 60 x 120 cm y 70 x 140 cm
    • Para niños mayores: Normalmente 90 x 200 cm
    • Deje espacio suficiente: Los niños deben tener 10 cm de espacio tanto en la cabeza como en los pies

    Especificaciones de edad:

    Los fabricantes proporcionan estimaciones sobre la edad de los niños para la que son adecuados sus colchones; la relación entre el tamaño/material y la edad estimada puede variar entre los fabricantes, ya que no existen directrices objetivas

    Peso del niño:

    Siga también las instrucciones del fabricante

  • Características importantes
    • Canales de aire y cámaras de aire: Importante para el intercambio de calor y aire a través del colchón; los colchones de espuma deben tener siempre canales de aire.

    • Textura de la superficie ondulada o acanalada:
      Ayuda al intercambio de calor y de aire; es menos eficaz solo que en combinación con canales de aire.

    • Nivel de firmeza: El niño no debe hundirse más de 3 cm; siga las instrucciones del fabricante en cuanto a la firmeza.

    • Borde del paso: Elementos laterales más duros; mejor apoyo al ponerse de pie en los bordes; los niños no pueden deslizarse entre el colchón y la rejilla.

    • Limpieza higiénica:
      Fundas extraíbles; lavables a máquina a 60° C; las fundas divisibles aumentan la flexibilidad.

  • Material

    Funda de colchón:

    • Algodón: fibra natural; cómodo contra la piel; absorbente.
    • Poliéster: fibra sintética; muy transpirable; menos absorbente; menos agradable para la piel

    Núcleo del colchón:

    • Espuma de PU: no daña las alergias, es elástica en el punto, estable en sus dimensiones y barata; preste atención a los canales de aire para la circulación del aire.
    • Espuma fría: no daña las alergias, es especialmente elástica en el punto, duradera, robusta, resistente; canales de aire, ondas o ranuras para una especial transpirabilidad; alta dureza de compresión; estructura generalmente de varias capas
    • Materiales naturales: látex y coco; regulan la temperatura y son resistentes a la dureza; canales de aire para la transpiración; pueden ser problemáticos para los alérgicos.
  • Características especiales y accesorios
    • Protectores de cama y de colchón para proteger el colchón de la fricción y la humedad.

    • Fundas de cama higiénicas y fáciles de limpiar de algodón o de tejido mixto; disponibles fundas antibacterianas, antiácaros y antimoho.