Cómo empezar fácilmente con la alimentación complementaria
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Revisado por comadronas

Cómo empezar fácilmente con la alimentación complementaria

Alrededor del sexto mes llega el momento de la papilla: ahora la dieta del bebé será más variada. Hay que ir sustituyendo poco a poco algunas tomas de leche por diferentes papillas. Con la introducción de la alimentación complementaria, el pequeño da un paso importante hacia la alimentación familiar.

Redacción Bebitus
de Redacción Bebitus
Lun, 09/12/2013 - 13:30 Fri, 12/14/2018 - 11:42

Cuándo empezar con la alimentación complementaria

Después del primer medio año de vida, es inevitable que el bebé ya no se sacie solo con la leche, independientemente de si tomaba solo leche materna, leche de fórmula o ambas. Debido a su desarrollo físico, el nuevo miembro de la familia se mueve ahora mucho más y necesita más energía.

Hay un momento en que la leche ya no puede facilitarle los recursos que necesita. Además, al final del quinto mes, el reflejo de masticación y succión está tan desarrollado que el niño puede coordinar todos los pasos importantes para tomar alimentación en forma de papilla.

Tanto el aparato digestivo como los riñones están listos para ir introduciendo la alimentación complementaria paulatinamente. Cuando los padres detecten que el bebé apenas gana peso, habrá llegado el momento de empezar a ampliar su dieta con la alimentación complementaria.

Otros signos externos para encontrar el momento ideal para empezar son, entre otros:

  • El bebé se puede sentar con ayuda.
  • El bebé puede sostener la cabeza sin problemas.
  • Mira a los mayores con interés mientras comen y se pone las manos en la boca cada vez con más frecuencia.

Si tenéis dudas sobre si deberíais intentar darle alimentación complementaria, no temáis pedir consejo a la comadrona o al pediatra.

¡A sus cucharas, listos, ya!

Respecto a la alimentación para bebé, los expertos agrupan todos los alimentos aparte de las puras tomas de leche. Ahora, para completar la dieta del bebé, puedes darle papillas de fruta y verdura y, más tarde, también de cereales y carne. Para empezar, lo mejor es que le des las primeras cucharadas de papilla después de una toma de leche «incompleta». Así, el bebé ya está lleno hasta cierto punto y, por tanto, menos impaciente.

Además, tiene que aprender a coordinar cuchara, boca, lengua, cantidad y reflejo de succión. Hasta que la nueva «técnica de comer» funciona suelen pasar una o dos semanas. Las cucharas especiales para bebés ayudan muchísimo a la hora de introducir la alimentación complementaria porque son muy planas y estrechas. Consejo: No colmes la cuchara demasiado. Las porciones pequeñas facilitan al bebé el aprendizaje.

Desde el estreno hasta el nivel profesional: el plan nutricional con alimentación complementaria

Para los primeros intentos con la alimentación complementaria, lo mejor es la papilla de zanahoria pura. Es un poco dulce y a casi todos los niños les sienta muy bien. Muchos padres también empiezan con la chirivía porque tiene un sabor muy neutro. La cantidad se puede ir aumentando paulatinamente de unas pocas cucharadas a medio potito.

Si la primera fase de adaptación ha salido bien, unos días después se puede añadir otro ingrediente, como la patata. Lo importante es dar pasos pequeños, para que así el organismo del bebé se vaya acostumbrando lentamente al nuevo alimento y se pueda adaptar a él. Además, así los padres pueden darse cuenta de si el bebé no tolera alguna fruta o verdura y probar con otro tipo.

Si las papillas vegetales funcionan bien, poco a poco se puede añadir carne magra bien triturada (pollo, vacuno, ternera o cerdo). Pasadas unas cuatro o cinco semanas se sustituye una toma entera de leche por papilla.

Cada niño va a su ritmo y la práctica hace al maestro. Si habéis conseguido sustituir una toma de leche por alimentación complementaria, pronto una segunda papilla reemplazará otra toma de biberón o de leche materna. En general, esta será una papilla de fruta y leche por la tarde o de cereales y leche por la tarde o por la noche, como última comida antes de ir a dormir. Más o menos a partir del décimo mes se puede empezar a introducir poco a poco la comida familiar general.

Ejemplo de plan nutricional:

Entre los 5 y los 7 meses

Primera comida: toma de leche materna o biberón (200 ml)
Segunda comida: pasar poco a poco de una papilla de verdura a una papilla de verdura y patata (aprox. 160 g)
Tercera y cuarta comidas: toma de leche materna o biberón (200 ml cada una)

Entre los 6 y los 8 meses

Primera comida: toma de leche materna o biberón (220 ml)
Segunda comida: papilla de verdura, patata y carne (160-180 g)
Tercera comida: toma de leche materna o biberón (200 ml)
Cuarta comida: papilla de leche y cereales (200-250 g)

Entre los 7 y los 9 meses

Primera comida: toma de leche materna o biberón (240 ml)
Segunda comida: papilla de verdura, patata y carne (160-180 g)
Tercera comida: papilla de fruta y cereales (200-250 g)
Cuarta comida: papilla de leche y cereales (200-250 g)

Entre los 10 y los 12 meses

Entre cuatro y cinco comidas al día
Pan y leche en taza tres veces por semana, biberón cuatro veces por semana
Pan y fruta
Papilla de verdura, patata y carne con trocitos
Papilla de fruta y cereales o fruta con pan
Papilla de leche y cereales

¿Es mejor cocinar la papilla o comprar potitos?

Para muchos padres, los potitos no solo son prácticos, sino que hacen que se sientan más seguros en lo que se refiere a los ingredientes frescos y a la higiene. Además, para que los potitos industriales puedan llegar al mercado, deben cumplir estándares de calidad muy altos. No obstante, hay padres que prefieren cocinar para su pequeño.

Quizás porque el sabor de la papilla casera es más auténtico o porque les gusta comprar y cocinar los ingredientes, a algunos les encanta buscar ingredientes frescos y variados y probar nuevas recetas. Además, algunos padres quieren evitar a toda costa que el bebé, a pesar de todas las precauciones, ingiera demasiado azúcar o potenciadores del sabor.

Cuando cocinan, mamá y papá saben siempre exactamente qué ingredientes contiene la comida de su bebé. No obstante, si preferís cocinar, tened en cuenta estas reglas básicas:

  • Comprad verduras congeladas o ecológicas sin aditivos.
  • No utilicéis condimentos el primer año de vida del bebé y, después, solo un poco de sal y pimienta.
  • A los condimentos picantes, como el pimentón, el jengibre o la cebolla, no se les ha perdido nada en la papilla del bebé.
  • La higiene en la preparación y la conservación de la comida es esencial.
  • Se recomienda guardar papillas ya preparadas en la nevera (en la zona cero) como máximo un día. Lo mejor es guardar raciones individuales en bolsas de plástico o fiambreras adecuadas, congelarlas y luego calentarlas. Se pueden guardar a -18 °C hasta dos meses sin problemas.
CONSEJOS GENERALES
Remueve bien la papilla y comprueba la temperatura antes de dársela al bebé.
Mejor dásela templada que demasiado caliente.
Nunca calientes por segunda vez un potito ya calentado.
Si la cantidad que ya le has dado al bebé la sacaste del bote con una cuchara limpia para calentarla en otro recipiente, el potito abierto puede guardarse en la nevera durante un máximo de dos días. Lo que quede después ya no servirá como alimentación, ya que podrían haberse formado bacterias nocivas.
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Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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