Intolerancia a la lactosa en bebés y niños
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Revisado por médicos

Intolerancia a la lactosa en bebés y niños

No confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche de vaca: la leche (materna) es la fuente nutritiva más importante para bebés y niños pequeños. Es necesario saber que la mayoría de los productos que se fabrican para la alimentación infantil son a base de leche de vaca. Hay niños que no toleran el azúcar que contiene la leche, la lactosa, lo que los expertos denominan intolerancia a la lactosa. En nuestro artículo podrás descubrir de qué se trata:

Redacción Bebitus
de Redacción Bebitus
Vie, 17/08/2018 - 09:25 Fri, 12/14/2018 - 11:39

Intolerancia a la lactosa: ¿qué es exactamente?

El término intolerancia a la lactosa describe la dificultad de digerir el azúcar de la leche (científicamente: lactosa). Normalmente, la lactosa ingerida a través de los alimentos se descompone, con la ayuda de la enzima lactasa, en glucosa y galactosa y, de este modo, la puede aprovechar el organismo.

Las personas que padecen intolerancia a la lactosa o no producen esta enzima o la producen muy poco, de modo que su organismo no es capaz de aprovechar la lactosa y permanece sin digerir en el intestino, donde unas bacterias especiales la convierten en ácido láctico y varios gases.

Una intolerancia congénita a la lactosa es algo muy poco común. Esta intolerancia afecta a entre el 1 y el 3% de todos los bebés. Normalmente, el intestino delgado del bebé comienza a producir lactasa en el útero, de modo que su organismo puede aprovechar la leche materna de manera óptima inmediatamente después del nacimiento.

Intolerancia a la lactosa congénita y temporal

La intolerancia a la lactosa congénita se debe a un defecto genético. Los médicos también la denominan alactasia. El intestino del bebé es incapaz de producir lactasa. Esta forma de intolerancia a la lactosa ni pasa ni tiene curación, sino que dura toda la vida. Incluso las cantidades más pequeñas de lactosa son suficientes para causar las molestias de una intolerancia a la lactosa.

Sin embargo, también hay bebés sanos que solo sufren temporalmente la intolerancia a la lactosa. Suele aparecer pocos días después del nacimiento y desaparece en los primeros meses de vida, a más tardar cuando el tracto intestinal madura un poco más.

Síntomas típicos de una intolerancia a la lactosa

  • Llanto inconsolable después de tomar el pecho o el biberón
  • Diarrea persistente, a veces preocupante
  • Gases
  • Sonidos fuertes en la tripa
  • Dolor de barriga, cólicos intensos
  • Estreñimiento

Si los síntomas no se detectan a tiempo y se actúa en consecuencia, existe el riesgo de desnutrición con insuficiente aumento de peso y deshidratación.

¡Atención! Los bebés que sufren de intolerancia a la lactosa congénita tampoco pueden tolerar la leche materna. Esto se manifiesta ya en los primeros días de vida a través de una diarrea intensa. Es preciso actuar con rapidez. En el peor de los casos, el azúcar de la leche que no se descompone puede ir a parar a la circulación sanguínea del bebé y provocarle una intoxicación grave.

Si los padres observan estos síntomas en su bebé deben consultar inmediatamente a un pediatra.

El diagnóstico

Incluso aunque el médico disponga de varios procedimientos de comprobación, es relativamente difícil diagnosticar la intolerancia a la lactosa en los bebés. La mayoría de los exámenes dura varias horas durante las que el paciente generalmente debe permanecer en ayunas.

Con niños pequeños es imposible de llevar a cabo. Por este motivo, el primer paso que dan los médicos es dejar de dar de dos a cuatro semanas productos que contengan lactosa. Existen alimentos especiales sin lactosa. Paralelamente al cambio de dieta, se realiza un test genético especial que ayuda a demostrar de manera bastante fiable si existe una intolerancia a la lactosa en el bebé.

Bebés y niños pequeños afectados

El médico receta, en función del diagnóstico, un alimento especial adaptado a la edad del bebé, como por ejemplo leche de continuación de Milupa, Nutribén, etc. sin lactosa. Estos productos suelen estar hechos a base de proteína de soja de alta calidad y están totalmente libres de lactosa.

Al introducir la alimentación complementaria, los padres también deben prestar especial atención a los ingredientes, sobre todo en el caso de los alimentos preparados. No sólo las papillas de leche contienen lactosa, sino también las galletas, el yogur o las papillas dulces. No obstante, normalmente los productos de cereales, verdura, carne y fruta se pueden utilizar sin problemas.

Algunas marcas venden también papillas de leche especiales sin lactosa. En caso de duda, siempre es aconsejable consultar con el médico.

¿Cómo se asegura pues el aporte de calcio?

Los bebés y los niños necesitan mucho calcio para desarrollar huesos y dientes sanos. Por lo tanto, es importante que los niños con intolerancia a la lactosa reciban suficientes productos lácteos sin lactosa. Existen preparados especiales de leche en polvo para este propósito, que contienen todos los minerales y vitaminas necesarios.

Con el inicio de la alimentación suplementaria, los niños afectados pueden consumir parte del calcio necesario a través de otros alimentos como zanahorias, verduras y frutas. También se recomienda el agua mineral sin gas con un contenido especialmente alto de calcio.

¡Atención!: la leche sin lactosa y sus derivados tienen el mismo contenido de calcio que los productos de leche «normal».

¡No confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche de vaca!

A menudo la intolerancia a la lactosa se confunde con la alergia a la leche de vaca, o incluso se utilizan como sinónimos. ¡Eso es un error!

Mientras que en la intolerancia a la lactosa falta la enzima lactasa en la enzima de la leche y, por lo tanto, el cuerpo no puede digerir la lactosa, una alergia a la leche de vaca es la reacción a ciertas proteínas lácteas (generalmente beta-lactoglobulina y caseína) en la leche de vaca. Los bebés con alergia a la leche de vaca toleran perfectamente la leche materna.

La alergia a la leche de vaca es una de las alergias alimentarias más comunes en bebés y niños pequeños. Los síntomas típicos son problemas gastrointestinales asociados a cólicos severos y erupciones cutáneas.

Revisado por médicos

Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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