Plan alimentario del bebé
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Revisado por comadronas

Plan alimentario del bebé

Para un comienzo de vida saludable, tu bebé solo requiere leche materna durante los primeros meses, ya que esta le proporciona los nutrientes que necesita para desarrollarse. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento durante los primeros seis meses.

Redacción Bebitus
de Redacción Bebitus
Lun, 03/03/2014 - 13:37 Tue, 02/05/2019 - 10:33

Leche materna: así de práctica

Los anticuerpos que se hallan en la leche materna protegen al bebé de infecciones durante las primeras semanas, pero, además, la lactancia también es crucial para el vínculo entre madre e hijo. Especialmente cuando en la familia existe un riesgo de alergias elevado, la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, por sus siglas en alemán) recomienda la leche materna durante los primeros seis meses como único alimento.

Lo más práctico de la leche materna: siempre está disponible, a la temperatura adecuada y con una higiene intachable. La frecuencia con la que el niño bebe la decide él por sí solo. Tú solo tienes que adaptarte a sus necesidades y demandas. Y no te preocupes, no puede sobrealimentar al bebé con leche materna.

En caso de que la lactancia no sea posible o la madre no la desee, se puede recurrir a la leche de fórmula industrial. La leche de iniciación está específicamente adaptada a las necesidades alimentarias de los recién nacidos y se recomienda durante los primeros meses. En función de la edad del niño, la leche de continuación está disponible en los tipos 1, 2 y 3. Esta leche está enriquecida con vitaminas y nutrientes importantes para el desarrollo saludable del niño.

De la leche materna a la alimentación complementaria

Entre el inicio del quinto mes, como muy pronto, y el séptimo mes de vida, el bebé puede empezar lentamente con la alimentación complementaria. Lo mejor es que te dejes guiar por las necesidades y los intereses del pequeño. Algunos niños empiezan a interesarse pronto por la comida de sus padres y quieren probarla a toda costa.

Otros bebés no quieren que se les quite el biberón de leche materna o de fórmula. Como en muchas otras situaciones con los niños, con la comida también es necesario tener paciencia y no precipitarse.

Es totalmente normal que al principio el bebé solo quiera dos cucharadas de papilla. Ya solo para aprender a coordinar la mano y la boca necesita algo de práctica.

El principio de la alimentación complementaria dice que las tomas de leche materna se irán sustituyendo paulatinamente por tres tomas de papilla.

El bebé podrá empezar a participar en las comidas familiares como muy pronto a partir del octavo mes. Al empezar con la alimentación complementaria, a muchos padres jóvenes les surgen muchas preguntas: ¿con qué papilla empiezo? ¿Sigo dándole el pecho igualmente? ¿Qué verduras se pueden poner en la primera papilla? ¿La cocinamos nosotros mismos o la compramos ya preparada?

El Instituto de Investigación sobre Nutrición Infantil de Dortmund ofrece un buen resumen sobre alimentación complementaria óptima y nutritiva para tu bebé. Con ayuda de la tabla de nutrición sabrás qué papilla es adecuada para cada edad.

¿Cocinarla en casa o comprarla ya preparada?

Cuando toca empezar con la alimentación complementaria, muchos padres jóvenes no están seguros de si deberían comprar potitos industriales precocinados en el supermercado o cocinar los alimentos cada día en casa con ingredientes frescos. La ventaja de la alimentación casera frente a los potitos precocinados es que tú controlas qué ingredientes acaban en la papilla.

Además, puedes decidir qué condimentos añadirle, como sal o hierbas, y en qué cantidades. Algunos potitos están sobrecargados de condimentos, como sal, pimienta o cebolla. Otra ventaja de la alimentación casera es que el sabor es más natural, ya que contiene menos ingredientes.

Los potitos industriales presentan la ventaja de que los ingredientes que utilizan algunas marcas, como Hipp, Holle, Nutribén, Babybio y Hero, proceden de cultivos ecológicos estrictamente controlados y se preparan en condiciones higiénicas intachables.

No obstante, cuando compres potitos precocinados, siempre deberías leer la lista de ingredientes, ya que no es raro que contengan una concentración de azúcar o proteínas demasiado alta para los niños pequeños. Además, algunos potitos o papillas instantáneas tienen aromas no deseados, nueces o, incluso, chocolate.

Si quieres cocinar para tu bebé, procura comprar alimentos de calidad ecológica, especialmente con la fruta y la verdura fuertemente contaminadas, como el pepino, el tomate, el pimiento, la lechuga y la uva. Lo mejor es que compres verdura fresca de temporada de tu región.

Un consejo: una buena alternativa a las verduras ecológicas frescas son los productos congelados. Algunas verduras, como las zanahorias, las espinacas y el brócoli, se congelan recién cosechadas. No obstante, cuando las cocines, hiérvelas solo un poco al vapor y no las cuezas demasiado, ya que solo así se conservan las vitaminas y los nutrientes importantes para tu hijo.

No pasa nada si mezclas potitos y comida casera. Las comidas preparadas son muy prácticas cuando se está fuera de casa, ya que se pueden dar al bebé directamente del tarro. Además, los potitos son bastante más higiénicos que, por ejemplo, los alimentos no refrigerados que hayas preparado en casa.

Papilla de verdura, patata y carne a partir del quinto mes

Para preparar a tu bebé lentamente para el nuevo y emocionante mundo de la comida, empieza con una papilla de verdura, patata y carne. Esta papilla reemplaza la toma de leche materna o de fórmula a mediodía. Para empezar, prepárala solo con un tipo de verdura.

Así, verás rápidamente qué le gusta a tu bebé y, lo que es aún más importante, si presenta reacciones alérgicas a determinados alimentos. Las verduras suaves son las mejores para la primera papilla: la zanahoria, la chirivía, la calabaza o el hinojo, que son dulces por naturaleza.

A los bebés les encanta esta papilla porque el sabor les recuerda a la leche materna, que es ligeramente dulzona. Es mejor que taches de la lista de la compra las verduras flatulentas, como las alubias, ya que a los bebés les cuesta digerirlas y pueden provocarles dolor de barriga.

Si tu bebé tolera bien la papilla de verdura, después de una semana puedes añadirle patata y, otra semana después, unos 30 g de carne magra de vaca, ternera, ave o cerdo. Dado que las reservas de hierro propias del niño se consumen pasados entre cuatro y seis meses, el oligoelemento presente en la carne es importante para su desarrollo.

Consejo: Cuando prepares la papilla de verdura, patata y carne, ahorrarás mucho tiempo si preparas una ración grande y congelas raciones pequeñas en fiambreras. Así, solo tendrás que calentarlas para el almuerzo.

Papilla de leche y cereales a partir del sexto mes

La toma de leche por la noche se empieza a reemplazar por una papilla de leche y cereales sustanciosa entre el sexto y el octavo mes. Esta papilla es muy fácil de hacer: primero mezcla la leche en polvo siguiendo las instrucciones del envase. A continuación, mezcla la leche maternizada con copos de cereales instantáneos y un poco de puré o zumo de fruta. Para la papilla de leche y cereales es recomendable utilizar copos de cereales sin gluten, como el mijo, el maíz o el arroz.

Esta papilla es una fuente estupenda de proteínas y calcio, y muy importante para el desarrollo de los dientes y los huesos. Además, se pueden comprar papillas de leche y cereales precocinadas, que solo hay que mezclar con agua hirviendo. No obstante, fíjate bien en la lista de ingredientes, ya que a menudo esconde azúcar, aromatizantes o aditivos, como chocolate.

Papilla de cereales y fruta a partir del séptimo mes

Cuando tu bebé tenga unos siete meses, puedes empezar a sustituir la última toma de leche por una papilla de cereales y fruta por la mañana. Mezcla copos de cereales con un poco de agua y fruta rica en vitaminas. Puedes utilizar puré de frutas ya preparado o frutas suaves, como manzanas, plátanos o peras.

Evita frutas como la piña, la mandarina o la naranja, ya que la acidez a menudo les irrita el culito. Cuando empieces a darle la papilla de cereales y fruta también podrás empezar a darle líquidos. Lo mejor es que le des bebidas sin calorías, como agua y tés de frutos y hierbas no endulzados.

Para evitar que el chupeteo continuo le dañe los dientes, dale un vaso o una taza para beber.

A partir del octavo mes: de la papilla a los alimentos sólidos

A partir del octavo mes, como muy pronto, puedes sustituir la papilla de la mañana por un trozo de pan. Este debe estar hecho con harina fina y no debe contener granos gruesos. Para untar puedes utilizar margarina o mantequilla suaves, embutido bajo en grasa y productos para untar vegetarianos. Para que le resulte más fácil comer, corta el pan en trozos que le quepan bien en la boca.

Otro desayuno estupendo son los copos de cereales con un poco de fruta machacada. Para el almuerzo ya no hace falta que hagas un puré fino para la papilla de verdura, patata y carne; es suficiente con aplastar un poco los ingredientes con el tenedor. Así, tu hijo irá acostumbrándose poco a poco a la comida en trozos.

Por la noche puedes darle pan con embutido bajo en grasa o queso fresco. Las verduras reblandecidas o ralladas son una guarnición deliciosa y rica en vitaminas. Además, el Instituto de Investigación sobre Nutrición Infantil de Dortmund recomienda hacer dos comidas al día entre horas. Ahí puedes darle raciones pequeñas de fruta y verdura, muesli, yogur y tortitas crujientes de maíz y arroz.

Entre los 12 y los 18 meses: alimentación infantil equilibrada

A partir del décimo mes ya podrás empezar a incluir a tu hijo lentamente en las comidas familiares. En vez de varias raciones pequeñas, los niños tienen que empezar a acostumbrarse a tomar tres comidas principales grandes y pequeños tentempiés entre horas. Durante este periodo, el niño aprenderá principalmente a comer y beber solo y con sus propias manos.

Ahora ya no tendrás que cocinar especialmente para tu hijo, sino que podrás ir probando muchos alimentos. No obstante, procura que la comida no esté demasiado condimentada cuando se reúna la familia para comer. Además, deberás tener cuidado con los alimentos muy flatulentos. Una cosa más: los niños tienen que comer carne una o dos veces por semana y también pescado una o dos veces por semana. Es mejor que coman pasta de harina integral más a menudo que la de harina blanca.

Naturalmente, los niños de esta edad ya pueden empezar a picar alguna chuchería, como galletas, pastel o alguna golosina. Simplemente procura no darle raciones muy grandes.

Se recomienda que los niños de entre uno y dos años beban 600 ml de líquido al día.

Lo mejor que puedes darle es agua o té de frutos sin endulzar. Tampoco pasa nada si le das un poco de zumo de manzana diluido en agua. Lo que sí que debes evitar son las bebidas con un porcentaje alto de azúcar, como la limonada y los zumos de fruta puros.

¡Ten cuidado con estos alimentos!

Con un año, tu hijo ya tolera muchos alimentos. No obstante, ten cuidado con los productos siguientes: la miel está totalmente prohibida durante los primeros 12 meses, ya que la flora intestinal todavía no está desarrollada del todo en los lactantes. Este producto natural puede contener bacterias que pueden causar una infección intestinal mortal para los niños, conocida como botulismo.

Tampoco debes darle a tu hijo alimentos pequeños y duros, como nueces, grosellas y pipas de girasol, ya que podría atragantarse. Para evitar dolorosas flatulencias, no le des legumbres ni col.

Resumen del plan de alimentación de los primeros 18 meses

  • Desde el nacimiento hasta el sexto mes, la leche materna o de fórmula es el mejor alimento para el bebé.
  • A partir del quinto mes, como muy pronto: inicio de los alimentos sólidos con una papilla de verdura, patata y carne
  • A partir del sexto mes: papilla de leche y cereales
  • A partir del séptimo mes: papilla de cereales y fruta
  • A partir del octavo mes: transición de la papilla a los alimentos sólidos
  • A partir del décimo mes ya se debe ir acostumbrando a la comida normal con tres comidas principales al día y pequeños tentempiés entre horas.

Trucos para la alimentación de tu bebé

Algunos niños desarrollan un rechazo a ciertos alimentos ya a una edad temprana. Si tu hijo refunfuña con la fruta y la verdura, intenta adornar los alimentos saludables de forma atractiva en el plato. Casi ningún niño puede resistirse a una cara hecha con pepino, tomate y manzana.

Si tienes una trituradora, también puedes hacer un puré de frutas suaves. Un vaso bonito con un zumo de fruta colorido y una pajita obra maravillas con los niños. Además, puedes «esconder» las verduras en una salsa triturada o en una sopa.

Comer con las manos en lugar de la papilla

Baby-led Weaning es una variante de la alimentación complementaria relativamente nueva y significa algo así como «destete dirigido por el bebé». En lugar de comer alimentos en forma de papilla, los bebés deberían decidir qué y cuánto quieren comer desde el principio. Con el método BLW, originario del Reino Unido, no se le da la comida al bebé, sino que él mismo se come los trozos de fruta y verdura con las manos.

Para ello son adecuadas las verduras suaves, como la zanahoria, la patata y la chirivía. Según la necesidad, habrá que seguir dándole el pecho como complemento. Se puede empezar con el Baby-led Weaning a partir del sexto mes, como con la alimentación complementaria normal.

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Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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