El desarrollo del parto
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Revisado por terapeutas

El desarrollo del parto

El parto es algo tan personal como el embarazo y, tras nueve meses de gestación, muchas futuras mamás lo esperan con ansiedad. Hasta el nacimiento del bebé, madre e hijo tienen mucho que hacer. Desde el punto de vista médico, el parto empieza cuando se abre el cuello uterino y termina con la expulsión de la placenta, las llamadas secundinas.

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de Dr. Verena Breitenbach
Mar, 14/08/2018 - 13:46 Fri, 03/27/2020 - 12:43

Desarrollo del parto: las cuatro fases del parto

Al igual que el embarazo es algo muy personal, la duración del parto también varía mucho: las primerizas tardan una media de 13 horas, mientras que el segundo hijo suele nacer más rápido. El desarrollo del parto se divide en cuatro fases: fase de dilatación, fase de transición, fase de expulsión y secundinas.

La fase de dilatación

La fase de dilatación anuncia su llegada con las contracciones de dilatación, que primero aparecen a intervalos regulares de entre 20 y 30 minutos.

En este periodo, muchas embarazadas aún está muy relajadas y se preparan lentamente para el traslado al hospital. Esta fase es la más larga del parto y puede durar entre ocho y 14 horas en las primerizas. Habitualmente se reduce con cada parto ulterior.

En la fase de dilatación suele romperse el saco amniótico, si no ha sucedido ya antes de empezar el parto. Si el parto no avanza, las comadronas ayudan con una ruptura artificial del saco amniótico.

Esta consiste en abrirlo con un instrumento pequeño. Al final de la fase de dilatación, las contracciones aparecen más o menos cada dos minutos y se vuelven más intensas y más largas.

La fase de transición

La segunda fase del parto es la de transición. Se caracteriza por ser breve y muy intensa. En este momento, las mujeres tienen contracciones muy agudas y dolorosas. Al final de esta fase, el cuello uterino está del todo abierto, entre ocho y diez centímetros.

Aunque la breve fase de transición es muy dolorosa, el nacimiento del bebé ya no suele tardar mucho.

La fase de expulsión

La fase de transición va seguida de la agotadora fase de expulsión, al final de la cual nace el bebé. En esta fase, la cabeza del bebé ya se ha deslizado mucho hasta la entrada de la pelvis y, desde ahí, presiona el recto con fuerza. Esto provoca a la parturienta una enorme necesidad de empujar.

Esta fase se caracteriza por la aparición de contracciones de presión muy intensas que se producen a intervalos de un minuto y que pueden llegar a durar 90 segundos. Las contracciones están alternadas con pausas cortas en las que la parturienta se puede relajar brevemente y respirar hondo.

Con cada contracción, la cabeza del bebé se desliza un poco más por la pelvis. En este momento, las mujeres sienten un deseo intenso de empujar.

Para ayudar activamente en la fase de expulsión, las parturientas pueden aprovechar la gravedad y elegir una posición adecuada para el parto:

De pie, a cuatro patas o en un taburete, el bebé puede deslizarse más fácilmente por la pelvis. Tras varias contracciones de presión, la cabeza del niño ya se puede ver desde fuera, momento en que la comadrona empieza a dar instrucciones precisas. Si la cabeza del bebé sale por la vagina demasiado rápido, se puede rasgar el perineo.

Con cada contracción de presión, el cuerpo del bebé se desliza por el canal del parto para salir completamente al final de la fase de expulsión.

Las secundinas

¡Conseguido! Una vez liberado el bebé de la mucosidad y cortado el cordón umbilical, los jóvenes padres ya pueden concentrar toda su atención en el pequeñín. No obstante, el final real del parto no llega hasta la cuarta y última fase: las secundinas.

Las llamadas secundinas están compuestas por la placenta y las membranas que rodeaban al bebé.

Con unas cuantas contracciones posteriores, que favorecen la contracción del útero, la placenta se separa lentamente de la pared uterina. Estas contracciones posteriores se parecen al dolor menstrual y suelen ser más dolorosas con cada parto.

Ahora la comadrona se encarga de controlar que se hayan expulsado las secundinas por completo y que no hayan quedado restos en el útero.

Si quedan restos en el útero, estos podrían causar hemorragias o infecciones después, como la fiebre puerperal. Si, después de unos diez minutos, aún no se han desprendido las secundinas de la pared uterina, a veces ayuda darle el pecho al bebé, ya que la succión estimula las contracciones posteriores y, con ello, se contrae el útero.

Conclusión
El parto se divide en cuatro fases.
La fase de dilatación es la más larga y puede durar 12 horas o más.
La fase de transición es muy breve y dolorosa.
Al final de la fase de expulsión nace el bebé.
El parto termina con la expulsión de la placenta en las secundinas.
Las fases del parto se solapan unas con otras y no siempre se pueden distinguir claramente.
Revisado por terapeutas

Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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