Descubriendo el mundo con todos los sentidos: cómo favorecer la percepción de los bebés y niños pequeños
Descubriendo el mundo con todos los sentidos: cómo favorecer la percepción de los bebés y niños pequeños
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Descubriendo el mundo con todos los sentidos: cómo favorecer la percepción de los bebés y niños pequeños

Para poder percibir, descubrir y entender el mundo con todos los sentidos, los bebés y niños pequeños aprenden a utilizar sus sentidos de forma segura. La alteración de la percepción sensorial de los niños afecta negativamente a su desarrollo.

Por eso, los niños que no oyen bien también suelen hablar peor o más tarde que los demás.

Según los conocimientos científicos, también el desarrollo de la motricidad gruesa y fina está relacionado con la evolución posterior del habla.

Redacción Bebitus
de Redacción Bebitus
Mar, 21/08/2018 - 14:47 Wed, 12/12/2018 - 17:34

Cómo reforzar el desarrollo sensorial de tu hijo

Puedes reforzar el desarrollo sensorial de tu hijo mediante ejercicios y juegos sencillos que estimulan sus sentidos y con los que incluso tú podrías entrenar tu percepción sensorial.

Para percibir el entorno, el ser humano dispone de cinco sentidos principales:

  • La vista
  • El oído
  • El olfato
  • El gusto
  • El tacto

Todos los sentidos ya están presentes en el momento del parto y se van desarrollando cada vez mejor con cada interacción con el entorno. De la percepción del propio cuerpo son responsables dos sentidos más:

  • El sentido del equilibrio (percepción vestibular)
  • El sentido muscular y la sensibilidad interna (percepción propioceptiva)

Los siete sentidos sirven para percibir y procesar los estímulos externos. Transmiten la información que reciben al cerebro, que, a continuación, ordena la reacción correspondiente. Por lo tanto, los sentidos están asociados a cómo se siente, qué dice y cómo actúa una persona.

Si los sentidos no son lo suficientemente marcados, no se pueden percibir señales, estímulos e información importantes, por lo que los comportamientos muchas veces no se corresponden con las expectativas del entorno.

Por ejemplo, si un niño pequeño tiene problemas para evaluar las temperaturas, le parecerá muy difícil decidir si fuera hace demasiado calor o demasiado frío, o si la temperatura de la bañera le resulta agradable. Hay ejercicios de percepción para sentir «frío» y «calor» que pueden ayudar al pequeño a percibir las temperaturas con más atención.

Cómo favorecer la percepción de los bebés y niños pequeños: ejercicios lúdicos

Para triunfar con el aprendizaje en todos los ámbitos de la vida, las percepciones sensoriales constituyen los requisitos más importantes. Si los sentidos no son lo suficientemente marcados, existe el riesgo de no poder percibir ciertos estímulos e información. En algunas situaciones, como en el tráfico, una mala formación de los sentidos puede ser, incluso, muy peligrosa. Por eso, los pediatras y terapeutas recomiendan encarecidamente fomentar el desarrollo de los sentidos en un estadio prematuro.

A continuación, te presentamos un resumen de pequeños ejercicios de percepción muy prácticos para el día a día que se pueden integrar sin problemas en la rutina diaria de los bebés y niños pequeños.

La vista

Los estímulos visuales no se perciben igual desde el parto que como lo hacen los adultos. La vista no está totalmente desarrollada hasta la edad de parvulario. Para practicarla de forma lúdica, puedes jugar con el niño al «Veo, veo» cuando sea un poco más grande. Este juego ejercita los ojos, ahuyenta el aburrimiento y agudiza la percepción del propio entorno.

Es especialmente adecuado como juego para el coche o en situaciones en las que haya que esperar. También diseñar álbumes de fotos y «buscar tesoros» durante el paseo son ejercicios idóneos para entrenar la vista. Con la búsqueda de tesoros, los niños pueden detectar cosas destacables en el borde del camino e incluso llevarse algunas a casa. Además, las clases de dibujo y observar pequeños insectos con una lupa fomentan el sentido de la vista.

Otras actividades adecuadas para entrenar la percepción visual son los rompecabezas y los juegos para clasificar formas, ensartar figuras, hacer parejas y de construcción (Lego, Duplo, cubos...), así como hacer manualidades, pintar y recortar con tijeras infantiles.

El oído

El oído es uno de los pocos sentidos que ya está muy bien desarrollado antes de nacer. A pesar de ello, también tiene que acumular diferentes experiencias para perfeccionarse. Por ejemplo, el oído espacial no se forma hasta que se han experimentado ciertos sonidos. Estas experiencias se pueden integrar de forma lúdica en el día a día del bebé si le proporcionas un entorno silencioso.

Basta con jugar juntos en una sala sin ruidos de radio ni tele de fondo. Además, los paseos por la noche a partir del quinto año de vida ayudan a los niños más grandes a poner su oído a prueba de forma más intensa. Incluso una obra radiofónica conjunta puede ejercitar el oído. Otra manera de entrenar el oído es hacer una selección musical con tu hijo.

Asimismo, tocar música y cantar, así como tocar palmas rítmicamente son actividades divertidas que estimulan el sentido auditivo. Otras medidas adecuadas para reforzar la percepción auditiva del niño son detectar ruidos de objetos de la casa con los ojos cerrados, esconder y buscar un temporizador de cocina que suene y hacer ruidos desde diferentes direcciones para que el niño encuentre el origen.

El olfato

Si algo huele muy bien o muy mal solo se nota cuando el olor se percibe como algo muy positivo o negativo. El olfato está directamente relacionado con el gusto. ¿Has llevado a tu hijo a dar una vuelta por un jardín?

Romper hojas y oler flores ponen al descubierto cogniciones importantes. Además, un baño de espuma con un aroma especial o velas aromáticas con aceites naturales y etéreos no solo fomenta el sentido olfativo, sino que también puede resultar muy relajante y estimulante para el niño.

También podéis cocinar algo delicioso juntos y, de mientras, oler los ingredientes y los condimentos. En general, oler cosas con los ojos cerrados es una muy buena manera de entrenar el olfato.

El gusto

Saborear cosas conscientemente ya no es lo más natural del mundo para muchos niños. Teniendo en cuenta la cantidad de productos precocinados, dulces y alimentos precondimentados, la percepción del sabor muchas veces ya no es tan sensible para muchos niños y adultos como debería ser.

Adivinar ingredientes frescos con los ojos vendados es una actividad que se puede integrar muy fácilmente en el día a día y que proporciona un poco de diversión a la aburrida mesa. Otro buen ejercicio para niños más grandes es el «test del agua», con el que se pueden probar diferentes marcas de agua mineral.

Por ejemplo, toda la familia puede jugar una ronda del «juego de memoria del gusto». Como con el juego de memoria normal, se buscan parejas, pero, en este caso, se buscan y se clasifican según el gusto.

El tacto

El sentido del tacto es el primer sistema sensorial que se desarrolla en el seno materno y la piel es el órgano sensorial más extenso del cuerpo. Aunque el término «tacto» a menudo solo se relaciona con la sensibilidad en las manos, todos los contactos de la piel y la percepción a través de los pies también forman parte de él. Sentir y diferenciar la temperatura, la presión, el contacto y el dolor son las tareas principales de la percepción táctil. Como el órgano sensorial más grande, la piel ofrece maneras de explorar y jugar muy divertidas. Caminar descalzo por diferentes materiales naturales, como la corteza molida de los árboles, piedras y arena, es un ejercicio ideal para entrenar la percepción a través de los pies.

«Escribir a máquina» o pintar con los dedos en la espalda también son actividades fáciles que se pueden hacer.

Además, crear libros sensoriales propios es un ejercicio fantástico, aunque requiere bastante tiempo. Otro juego adecuado para bebés y niños pequeños es hacer que pasen la mano por diferentes materiales de la casa y decirles qué es cada cosa: madera, cristal, etc.

Cocinar juntos no solo refuerza el sentido del gusto y del olfato, sino que también es un ejercicio importante y creativo para desarrollar el sentido del tacto, pero solo si se utilizan las manos y los dedos en lugar de utensilios. Jugar con agua, arena, plastilina y pinturas para pintar con los dedos también ayuda.

Para variar un poco se puede, por ejemplo, llenar diferentes recipientes con arroz, pasta, judías y lentejas secos y esconder dentro juguetitos o «sorpresas» para que el niño los busque.

También hay una variante del juego de memoria para el sentido del tacto: se trata de esconder pares de objetos (como llaves, cucharas o gomas de borrar) en una bolsa y hacer que el niño encuentre las parejas con los ojos cerrados.

A muchos niños les encanta dibujar cosas con los dedos y las manos en una bandeja con espuma de afeitar o nata montada esparcidas. Y si encima le añades colorante alimentario, el juego se vuelve todavía más divertido y, además, estimula la percepción visual.

No obstante, lo más importante para el desarrollo del sentido del tacto en niños pequeños es el contacto cariñoso con los padres. Es aconsejable que os acurruquéis, os acariciéis y os abracéis, que el niño gatee y que le hagáis cosquillas suaves.

El sentido del equilibrio (percepción vestibular)

El equilibrio del cuerpo contribuye en todas las edades a coordinar los movimientos y a desarrollar una percepción del cuerpo saludable. Una manera de entrenarlo es saltar y mantenerse sobre una pierna. Los niños se divierten mucho haciendo equilibrios e incluso los más pequeños pueden practicarlo colocando un cordón en el suelo o pegando cinta adhesiva gruesa.

Los niños más grandes emprenden con valentía el obstáculo siguiente y se divierten con diferentes juegos de saltar, como la rayuela.

El parque infantil es ideal para practicar el equilibrio, ya que los niños pueden columpiarse, deslizarse por el tobogán, hacer equilibrios y montarse en el subibaja.

También se puede crear un circuito por la casa o en el jardín, en el que el niño pueda caminar por diferentes materiales (hierba, arena, esterillas suaves, madera, sacos de judías...), trepar por diversos objetos y hacer equilibrios sobre objetos de distintas anchuras y estabilidades. Además del sentido del equilibrio, estas actividades también estimulan el sentido táctil, visual y muscular.

El sentido muscular y la sensibilidad interna (percepción propioceptiva)

Se trata de la habilidad de percibir los procesos físicos internos, como la tensión de los músculos y otros estímulos corporales internos. El sentido propioceptivo actúa como un «mapa interno» y es esencial para lograr una buena percepción corporal, que, a su vez, es crucial para el desarrollo motor.

El sentido muscular nos ofrece información sobre dónde se encuentra cada parte de nuestro cuerpo en relación con las demás y a escala global, y nos indica cuánta fuerza muscular necesitamos para una actividad en concreto. De esta manera, «sentimos», por ejemplo, con cuánta fuerza debemos sostener y presionar un lápiz para escribir. Si recibimos una respuesta insuficiente, es posible que ejerzamos demasiada presión y, por lo tanto, que rompamos el lápiz una y otra vez.

La mejor manera de desarrollar este sentido es con movimiento contra una resistencia. Escalar, saltar en la cama elástica, nadar y alborotar (por ejemplo, luchar de broma) son ejercicios adecuados para favorecer la propiocepción. Además, el niño puede construirse una cueva con mantas y cojines grandes y arrastrar cajas y otros objetos más pesados. Otros ejercicios ideales son saltar con sacos, las carreras con carretillas y transportar sacos de arena de diferentes pesos, a la espalda o a cuatro patas.

Los más pequeños pueden empujar carritos de muñecas o de la compra de juguete.

También es práctico reforzar este sentido ejerciendo una presión adecuada en el cuerpo. Esto se puede hacer masajeando al niño de vez en cuando, enrollándolo firmemente en una toalla después de bañarlo, haciendo rodar una pelota medicinal con una ligera presión por su espalda o enrollándolo en una sábana o en una manta como si fuera un perrito caliente.

A los niños también les encanta el «juego de la pizza». El niño (la pizza) se tumba boca arriba sobre una esterilla o colchoneta. Primero hay que extender la «masa» con el rodillo, momento en el que hay que masajear al niño o pasarle una pelota o un rodillo por el cuerpo. A continuación, los padres le preguntan qué «ingredientes» quiere tener la pizza hoy.

Por cada ingrediente que mencione el niño (queso, salsa de tomate, salami...), los padres le pondrán encima un saquito de arena o un cojín, por ejemplo. Después, hay que meter la pizza en el horno. Para ello, podéis colocar una manta gruesa o una esterilla por encima del niño (dejando la cabeza fuera).

Para terminar, poned un temporizador de cocina que suene al cabo de un minuto o haced una cuenta atrás.

Cómo estimular los sentidos en verano

Aplicados al día a día, muchos ejercicios se pueden llevar a cabo asombrosamente rápido y sin problemas. Por ejemplo, en verano podéis estimular los sentidos del bebé o niño pequeño de varias maneras:

  • Dando un paseo al aire fresco, el niño aprende cómo el viento y el calor se perciben en la piel, y, chapoteando en un riachuelo, cómo se siente el agua fría en la piel.
  • Escuchando atentamente el gorjeo de los pájaros se aguza el sentido auditivo.
  • Oliendo las flores puede desarrollar el sentido del olfato.
  • Comiendo fruta recién recogida es una manera de afinar el sentido del gusto.
  • Hacer equilibrios en el tronco de un árbol favorece el sentido del equilibrio.
  • Trepar a un árbol o una pequeña colina estimula el sentido muscular.

Cada niño, al igual que los adultos, percibe y procesa las sensaciones de una manera muy individual. Esto significa que las personas, grandes y pequeñas, reaccionan de manera más o menos sensible a esta información.

Al estimular los sentidos, es importantísimo procurar siempre que el niño se divierta y que pueda procesar las sensaciones a su propio ritmo. Si el niño se enfada o rechaza cierto ejercicio para estimular los sentidos, esto puede significar que está recibiendo demasiadas sensaciones y que se siente desbordado.

Si este es el caso, bajad el ritmo y respetad las necesidades del niño de manera suave y comprensiva. Si detectáis que el niño muestra una reacción excesiva o insuficiente de manera reiterada frente a ciertas sensaciones, esto no tiene por qué significar nada, pero es recomendable que se lo comentéis al pediatra.

Revisado por médicos

Este artículo ha sido revisado por nuestro equipo de expertos.

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