Pingo - Pañales ecológicos desechables certificados

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¿Cómo se blanquean los pañales? Tecnología para el tratamiento de la celulosa sin tóxicos

El mercado español sigue actualmente en un limbo legal en lo que a la composición de los pañales infantiles se refiere. Por un lado, la industria de la puericultura y la cosmética infantil, regula de forma minuciosa las sustancias químicas tóxicas que no deben entrar en contacto con los recién nacidos, ni los niños de corta edad, prohibiéndolas de forma taxativa. Juguetes, vajillas y, en general, todo lo que un niño pueda manipular y chupar, se atiene a una regulación estricta. Sin embargo, la fabricación de pañales y toallitas queda al margen por ser elementos de uso tópico, que simplemente están en contacto con la capa externa de la piel de los niños.

Por otra parte, cada vez cobra más fuerza la alternativa para el uso de pañales ecológicos desechables o incluso pañales de tela lavables y reutilizables. A raíz de la proliferación de productos ecológicos para bebés y niños, una parte de la población ha empezado a tomar conciencia de la importancia que tiene el producto final, y el tipo de tecnología utilizada para blanquear la celulosa de los pañales, así como para darles color, perfumarlos o absorber los malos olores, ya que las marcas tradicionales suelen utilizar decenas de productos químicos nocivos para la salud al realizar estos procesos.

¿Qué son los pañales libres de cloro?

La celulosa es un material que necesita varias capas de tratamiento para que se pueda aprovechar como elemento absorbente en la fabricación de pañales. Uno de los pasos finales de este proceso, consiste en el blanqueamiento del tejido, algo que tradicionalmente se ha hecho con cloro, una forma muy barata pero muy contaminante, tanto para el medio ambiente como para el bebé, que a través de la piel absorbe durante años las toxinas que cada pañal libera durante su uso.

Actualmente, existen alternativas para el tratamiento de la celulosa sin tóxicos, como por ejemplo la utilizada por los pañales ecológicos Pingo. Estos pañales están Totalmente Libres de Cloro (con un sello de certificación Totally Chlorine-Free en sus siglas en inglés) porque en el tratamiento de la celulosa no se utiliza cloro en ninguna de sus formas, sino que el blanqueamiento final se lleva a cabo mediante peróxido de hidrógeno (conocido popularmente como agua oxigenada), lo cual evita la difusión de toxinas desde el momento de fabricación hasta el final de la vida útil del pañal.

Los pañales Totalmente Libres de Cloro cuentan con una doble ventaja: al cambiar el cloro por el agua oxigenada se reducen las emisiones tóxicas y se disminuye el impacto que la fabricación de pañales tiene sobre el medio ambiente. Además, el peróxido de hidrógeno permite eliminar las bacterias presentes en el algodón, al mismo tiempo que se blanquea la celulosa, consiguiendo un tejido más resistente y con una capacidad de absorción un 25% mayor que la lograda por la siguiente mejor marca de pañales del mercado. Además, Pingo ha conseguido aunar el respeto por el medio ambiente con una mayor calidad del producto final: no solo es un pañal menos contaminante en su producción y absolutamente nada tóxico para los bebés, sino que, además, su capacidad de aislamiento de la humedad es un 40% mayor que la de otras marcas del mismo rango de precios. Esto demuestra que los productos ecológicos pueden ser de mayor calidad que los tradicionales, sin ser más caros para el consumidor final, además de contar con el plus de cuidar el medio ambiente.

¿Es suficiente con que un pañal esté Libre de Cloro Elemental?

Rotundamente no. En la actualidad, algunas marcas de pañales del mercado tradicional intentan entrar en el mercado de la gama ecobebé con estrategias publicitarias y de marketing. Sus eslóganes aseguran que han utilizado nuevas tecnologías para el tratamiento de la celulosa, logrando un producto Libre de Cloro Elemental (Elemental Chlorine-Free o EFC por sus siglas en inglés). En este caso, tratan de justificar que sus pañales ecológicos han sido fabricados de una forma más respetuosa para el medio ambiente, puesto que no han utilizado cloro elemental en el blanqueamiento de la celulosa, pero sí dióxido de cloro. En definitiva, cambian un producto tóxico por otro que causa un impacto menor en el medio ambiente, pero que sigue generando dioxinas que entran en contacto con la piel del bebé.

Las dioxinas son compuestos químicos resultantes de los procesos de combustión que implican al cloro entre sus elementos. Son un tipo de contaminante ambiental persistente, además de un elemento altamente tóxico para la salud humana: sin ir más lejos, las dioxinas son un reconocido agente cancerígeno que, además, pueden provocar problemas reproductivos, en el desarrollo de los niños, debilitar el sistema inmunitario e interferir en los procesos hormonales cuando un ser humano se expone a ellas en grandes concentraciones. Generalmente, la presencia de dioxinas en productos infantiles como los pañales es siempre residual y se haya en pequeñas dosis. No obstante, una de sus peculiaridades consiste en su integración en las células grasas de los seres humanos de forma permanente. Cada vez que hacemos uso de estos productos fabricados con químicos tóxicos, aumenta su presencia en nuestro organismo.

Desde su nacimiento, un bebé pasa en contacto con sus pañales 24 horas al día durante los 3 primeros años de su vida, una exposición muy prolongada en el tiempo y en permanente conexión con esas dioxinas. Por este motivo, los pañales ecológicos optan por la tecnología Totalmente Libre bde Cloro, sin términos medios. Mejor para el bebé y para el medio ambiente. Todos ganamos.